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Los ojos son las ventanas del alma. Las ventanas son los ojos de las casas que muestran al anochecer su turbia intimidad.
¡Gatos poseedores de múltiples arcanos! Ante su presencia, la mujer baja la guardia, sabedora del secreto parentesco que conocieron los egipcios. Lorenzo Goñi rescata en los tejados la sabiduría que acaso, sin los trazos que salieron de su mano, se perdiera. |
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| Anochecer, 1985 | ||
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Poética de mujer guardada por los gatos. ¿Por qué se pintan las mujeres?
El felino doméstico lo sabe. Experto en lunas y afeites, nocturno de danzas orientales, asienta su autoridad en los tejados. ¡El satélite menguante sangra su hermosura sobre la fémina! Moribundas colinas, campos yermos. Muchedumbre convertida, como la mujer de Lot, en piedra... ¡Se atrevieron a mirar! |
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| El apartamento, 1981 | ||
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¡Impúdicas mujeres, sirenas inconscientes arrojadas del mar y su ribera!
Sedujeron a marinos y estrellaron su navío contra las rocas. Lo han olvidado -bebieron de las aguas del río del olvido- y purgan su pecado en el estío madrileño. ¡Madrid es un destierro de sirenas! |
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| Noche de Agosto en Madrid, 1985 | ||