Sibila, 1975 |
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Mágica aparición de la profética sibila. En su cabeza de pájaros y ramas, desahuciados corredores. Un rastro fugitivo de tristeza... ¡Se cansó la sibila de escrutar los tiempos! |
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¡Cacarea el gallo, con su roja cresta erguida!
Un coro trágico de hembras le convoca entre los plateados reflejos de la luna, que son el perfume de su fatal reclamo. Ellas se disfrazan de sí mismas, todo lo miran... ¡Cacarea el gallo...! En silencio, se dejan seducir las hembras... |
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| El gallo de la juventud, 1975 | ||
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Espejea de ojos -hay quien dice que luciérnagas- la cabellera de la mujer ensimismada.
¿A qué mundo se sabe desplazada? Estudiosos y filósofos no se ponen de acuerdo... Ojos que demasiado ven, el pensativo mentón sobre la mano... |
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| Ojos que demasiado ven, 1988 | ||